ACNE - Dr. José J. Pereyra │ Dermatólogo Sevilla

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ACNE

¿Qué es?
Es una enfermedad  de la piel caracterizada por la inflamación crónica de las glándulas sebáceas,  especialmente en la cara y en la   espalda. A pesar de no ser una enfermedad grave, puede  afectar en gran medida la calidad de vida del paciente ya que puede llegar a  tener implicaciones psicológicas y sociales, especialmente entre las personas  que trabajan de cara al público que, en ocasiones, tienen problemas en su  entorno laboral porque no alcanzan el grado de presencia física exigido. Esto  hace que aumente el grado de tensión emocional y, en consecuencia, empeore el  acné. Un tratamiento precoz evitará secuelas graves desde el punto de vista  estético

Factores de riesgo ¿A quién puede afectar?
Se presenta típicamente en la adolescencia, afectando  a un 80% de este grupo poblacional, debido a una interacción entre hormonas,  sebo y bacterias que viven sobre la piel o dentro de ella y también en el  cabello. Durante la pubertad, aumenta la actividad de las glándulas sebáceas de  la piel con producción excesiva de sebo. A menudo, el sebo seco, la piel  descamada y las bacterias se acumulan en los poros de la piel formando un  comedón, que impide que el sebo fluya desde los folículos pilosos atravesando  los poros. Si el bloqueo es incompleto se forman puntos negros; si es completo,  aparecen puntos blancos.
                 Sin embargo existen algunas formas especiales de acné  que pueden afectar a recién nacidos o a personas adultas expuestas a  determinados productos industriales (acné ocupacional), o a personas que  ingieren determinados medicamentos como los corticoides orales (acné inducido  por fármacos), siendo estas formas clínicas menos frecuentes que el acné  juvenil clásico.
                 La  dieta tiene poca importancia en el desarrollo y curso de la enfermedad, por lo  que la restricción de ciertos alimentos, incluido el chocolate, no  necesariamente disminuye el numero de lesiones y, hoy día, no se recomienda.

¿Cómo se produce?
                 El acné surge de la interacción de cuatro factores:
  • El aumento de la  producción de sebo en las glándulas sebáceas en respuesta a la estimulación androgénica.
  • La formación de  comedones (“espinillas”) por obstrucción del folículo sebáceo, debido al exceso  de producción de queratinocitos
  • La colonización  de la bacteria P.acnes que normalmente  vive en el folículo sebáceo.
  • La inflamación  causada por la liberación de sebo en la piel que rodea la lesión.
Además se cree que puede haber un factor  genética asociado a la enfermedad, que influencia su desarrollo.
                 La obstrucción del folículo sebáceo es  el evento patogénico primario. Los microcomedones son las lesiones precursoras  del acné. El factor hormonal que influye en la secreción de los andrógenos de  origen gonadal, es de los más importantes y va cambiando con la edad y ciertas  condiciones. Ello explica que el acné sea una enfermedad frecuentemente de  adolescentes, que pueda desencadenarse en un embarazo o, por ejemplo, en  desajustes hormonales como del síndrome del ovario poliquístico. Sin embargo,  como hemos dicho, el hormonal no es el único factor implicado.

Síntomas
                 Las lesiones de  acné son variadas, pudiendo aparecer desde pequeños granos rojizos en la cara,  hasta lesiones profundas como quistes y nódulos tanto en la cara como en los  hombros. Las lesiones del acné se clasifican en inflamatorias y no  inflamatorias; las lesiones inflamatorias son las pápulas (granos rojizos),  pústulas (granos blanquecinos) y nódulo-quistes (lesiones profundas). Las  lesiones no inflamatorias son los comedones abiertos (puntos negros o  espinillas) y los comedones cerrados (puntos blancos).

                 El acné se manifiesta clínicamente con varios tipos  de lesiones, pudiendo presentarse varias de ellas en un mismo paciente. Estas  lesiones pueden ser inflamatorias y no inflamatorias. Dentro de las no  inflamatorias se incluyen los comedones cerrados y abiertos "puntos  negros" y entre las inflamatorias están las pápulas rojizas, pústulas,  nódulos y quistes. Estas dos últimas son las más importantes, pues en su  evolución pueden dejar cicatrices residuales, que son la secuela más importante  del acné.
                 Algunos pacientes pueden presentar cuadros más graves  que asocian fiebre y mal estado general y que requieren tratamiento sistémico  precoz. Según el tipo de lesiones y su gravedad, el acné se puede clasificar en  varios grados: Acné leve, moderado, severo y muy severo. Las lesiones del acné  se localizan principalmente en cara (frente, mejillas y mentón), espalda,  hombros y región preesternal, que son las zonas (seborreicas del cuerpo).

                 El acné empeora durante el invierno y mejora en  verano, probablemente debido al efecto beneficioso del sol. La dieta tiene  escasa o nula influencia sobre el acné; no obstante, algunas personas son  sensibles a ciertos alimentos. Eliminar esos alimentos de la dieta durante  varias semanas para después incluirlos de nuevo puede ayudar a determinar su  verdadera influencia. El acné también puede aparecer con cada ciclo menstrual  en las mujeres jóvenes y puede desaparecer o empeorar notablemente durante el  embarazo. En los adolescentes el uso de fármacos anabolizantes puede empeorar  el acné. Ciertos cosméticos pueden agravarla al obstruir los poros.

Diagnóstico
                 El diagnóstico  del acné es fundamentalmente clínico. Ocasionalmente puede ser de utilidad un  estudio analítico y hormonal.
                 El diagnóstico se realiza clínicamente por la  presencia de una o varias lesiones elementales. En algunas pacientes en las que  el acné se asocia a otras alteraciones como trastornos menstruales, caída de  cabello, seborrea o aumento de vello, es necesario realizar una analítica  hormonal complementaria que permitirá descartar la presencia de alteraciones  hormonales y orientar mejor el tratamiento.

Tratamiento
                 El  tratamiento del acne es un arte, existiendo gran variabilidad personal y  características de cada paciente. Del mismo modo existen múltiples opciones  terapéuticas y combinaciones.

A  grandes rasgos, se concibe el tratamiento del acné como una escalera  terapéutica compuesta por “tres peldaños” que debemos ir subiendo según la  severidad (numero, tipo e intensidad de las lesiones, extensión, riesgo de  cicatrices, vivencia personal del paciente…) y/o falta de respuesta a los  “peldaños” previos.

En  el primer escalón nos encontramos con el tratamiento tópico bien solos o bien  de manera combinada:
  • Siempre será       recomendable aconsejar una  higiene       cotidiana con jabones. Puede ser útil la aplicación de de exfoliantes       (existen algunos productos que combinan la acción limpiadora y       exfoliante). En algunos casos la adición de una mascarilla (por ejemplo de       glicólico) empleada 1-2 veces por semana puede ser muy beneficioso.
  • Para el acné de       grado I, constituido por lesiones no inflamatorias se aconseja la adición       de fármacos comedolíticos (degradan e inhiben la formación de los       comedones):  
                       Cremas con derivados de la vitamina A (retinoides), peróxido de benzoílo del 2.5%       al 10%,  y los hidroxiácidos (glicólico, mandélico,       salicílico).  
  • Cuando existen lesiones       inflamatorias moderadas (grado II), debemos emplear la combinación de los       productos anteriores con antibióticos tópicos, bien de forma separada o bien en productos que los combinan en una sola       crema, lo cual aumenta su efectividad y comodidad.

Cuando  lo anterior no es efectivo o bien nos encontramos con lesiones más severas (lesiones  más profundas –nódulos- o extensas –por ej. aparición en espalda (grados III y  IV) debemos pasar al siguiente escalón constituido por los medicamentos orales  “clásicos”, generalmente en combinación con los productos tópicos.
  • Los más  utilizados son antibióticos de la familia de las tetraciclinas   o macrólidos. Hay que tener en cuenta que estos  antibióticos no se emplean tanto por su efecto antibacteriano como  antiinflamatorio por lo que suelen emplearse por espacio de varios meses, a  dosis variables incluso menores a las establecidas como antibióticos.
  • En mujeres es  justificado el uso de anticonceptivos con especial diseño para el bloqueo del  acné.

Existe  un número reducido de pacientes cuyo acné se mantiene rebelde a todo lo anterior,  o bien solo mejoría parcial y/o que recaen rápidamente al dejar los fármacos  orales. En este grupo debemos pasar el último peldaño constituido por  isotretinoina, un derivado de la   vitamina A, de la que existen actualmente varias marcas comercializadas.  Es el único medicamento que podríamos considerar “curativo” por cuanto actúa  directamente sobre la glándula sebácea que es el origen del acné. Hoy día tras  muchos años de experiencia presenta efectos adversos bien estudiados y  controlados si se sigue estrechamente el programa marcado por el dermatólogo.

                 El más destacable y temible es el embarazo en el transcurso del tratamiento y hasta  2 meses después, y que daría lugar a graves defectos en el fecho con casi oda  seguridad. Por tanto debe establecerse un estricto programa anticonceptivo en  ese tiempo en mujeres en edad fértil. No obstante debe quedar claro que  transcurrido estos dos meses NO hay ningún problema para tener hijos. La dosis  se calcula según el peso y habitualmente debe emplearse continuamente durante  5-6 meses.
                 Otros  efectos adversos son, en general, fácilmente controlados como sequedad de piel  y mucosas, elevación de grasas sanguíneas, agravamiento del acné al inicio del  tratamiento, caída de cabello, depresión, reversibles al dejar el fármaco...

                 Otras  advertencias adicionales durante  el uso  de isotreinoina son evitar el uso de sustancias que se metabolicen por el hígado  (vía por la que lo hace el fármaco como el alcohol, comunicar el uso de  cualquier otro fármaco…) asi como la exposición solar ya que es un fármaco  fotosensible, es decir, multiplica el efecto del sol.

Tratamiento  de las secuelas
                 Muchos  pacientes dejan de tener acné activo pero es posible que hayan dejado  secuelas resultantes como cicatrices y  manchas.
                 Aunque puede ser largo y costoso, pueden aplicarse diversos procedimienos como  peeling, dermabrasión, láser… en general son necesarias varias sesiones y/o  combinación de estos procedimientos.

Pronóstico
                 En  la mayoría de los casos el acné es una enfermedad autolimitada en el tiempo que  puede controlarse con la medicación habitual. En los casos rebeldes hoy día ha  supuesto un gran avance el empleo de isotretinoína que consigue controlar la  práctica totalidad de casos en un solo ciclo, aunque a veces son necesarios 2 ó  3 ciclos. Es excepcional que un paciente no mejore o vuelva a recaer tras el  uso de este fármaco.
                 No  obstante otra cuestión son las secuelas a las que nos heos referido que en  ocasiones son tan intensas que no llegan a corregirse. Por ello es muy  importante no demorar el tratamiento de los casos severos que tengan riesgo de  cicatrices.

Prevención
Se  considera que el acné es la enfermedad más común de la humanidad, afectando en  algún momento y en menor o mayor intensidad al 100% de la población. Es  fundamental mantener una higiene adecuada diaria, con jabones suaves y el uso  de cosméticos adecuados a cada tipo de piel. Insistimos en que hoy día el papel  de la alimentación es anecdótico y NO se recomienda limitar ningún alimento.
                 Para  prevenir las secuelas, las lesiones no deben manipularse, medidas de protección  así como acudir al dermatólogo para instaurar el tratamiento adecuado en caso  de acné con riesgo de cicatrices.
Esta información se facilita exclusivamente con fines informativos y educativos, no constituye recomendación ni asesoramiento destinado a pacientes y no pretende sustituir el consejo de un dermatólogo profesional. No debe utilizar la información contenida en este sitio web para diagnosticar un problema de salud. Siempre debe consultar a un médico o a otro profesional sanitario para cualquier duda o consulta ya que  cada paciente y cada caso específicos requieren atención personalizada. 
 
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