DERMATITIS ATOPICA - Dr. José J. Pereyra │ Dermatólogo Sevilla

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DERMATITIS ATÓPICA

¿Qué es?
La dermatitis atópica (DA), también llamada eczema constitucional, es la denominación con la que se conoce una erupción de carácter crónico que se da en ciertas personas con una piel sensible.
DA no es lo mismo que atopia; la atopia puede definirse como una manera de ser que condiciona, en determinadas familias, el desarrollo de procesos de hipersensibilidad frente a sustancias ambientales, afectándose epitelios como son la piel y las diferentes mucosas asma, rinitis alérgica, alergia al polvo, DA…)  y que suele asociarse a un incremento de la producción de la inmunoglobina (IgE) y/o a una reactividad no especifica alterada. La DA sería solo una de estas manifestaciones y puede darse aislada sin afectación de otras localizaciones. Aunque suele haber una agregación de familiares afectos,  uno de cada cinco pacientes con dermatitis atópica no tiene antecedentes de dermatitis atópica ni de otras manifestaciones de atopia.

Factores de riesgo ¿A quién puede afectar?
La dermatitis atópica es una enfermedad frecuente y se da en todas las partes del mundo, afecta a más del 5% de la población, siendo más frecuente en el medio urbano y en los países industrializados. Esta enfermedad afecta con frecuencia a los bebés o a los niños pequeños, y puede persistir hasta que el niño alcanza la adolescencia o la edad adulta, aunque puede aparecer  en cualquier edad. Entre los niños que tienen eczema, el 65 por ciento muestra signos de eczema en el primer año de vida y el 90 por ciento en los 5 primeros años. La DA raramente se desarrolla en bebes de menos de 2 meses de edad. La mayor parte de los pacientes mejoran con la edad, desapareciendo las lesiones en el período prepuberal, sin embargo hay ocasiones que puede ser más duradero y las lesiones más difíciles de tratar.
El eczema tiende a agudizarse en épocas de estrés, cuando la temperatura es extremadamente elevada o baja, humedad elevada, cuando el paciente sufre una infección bacteriana o cuando la piel resulta irritada por el contacto con tejidos (lana) o detergentes.

¿Cómo se produce?
Hoy día no se sabe exactamente cómo ni porqué se produce la DA. Existen determinadas alteraciones inmunológicas, fisiológicas y ciertos factores desencadenantes del cuadro, pero aún se desconoce de manera exacta el mecanismo de la enfermedad y cómo intervienen o en qué medida los diversos factores implicados.
  • Factores inmunitarios: Existen alteraciones inmunológicas, ya que se ha observado en una elevada proporción de enfermos – en torno al 80% – una producción excesiva de IgE, así como la disminución de inmunidad mediada por células, causante de una mayor sensibilidad a la infección cutáneas severa por herpes simple y virus coxackie A16. Existe alteración en las subpoblaciones de linfocitos T y de las células de Langerhans. Todas estas alteraciones inmunológicas condicionan con frecuencia la aparición de infecciones cutáneas recidivantes, bacterianas, víricas y fúngicas. De ellas, quizás la más frecuente sea la colonización por Staphylococcus aureus, presente en el 90% de las lesiones cutáneas.
  • Factores no inmunológicos: El primer componente a tener en cuenta es la marcada influencia genética. La probabilidad de padecer la enfermedad es del 80% cuando ambos progenitores la sufrieron, del 55% cuando sólo la padeció uno de ellos y del 60% cuando un progenitor presentaba dermatitis y el otro atopia respiratoria. El segundo factor a considerar son las características de la piel del individuo atópico. Suelen existir anomalías en la sudación, alteraciones en los lípidos cutáneos.
  • Factores extrínsecos: varias situaciones pueden desencadenar o agravar un episodio de dermatitis atópica.
    • Infecciones. el estafilococo es la infección más frecuente; también la Malassezia furfur, moluscos contagiosos…
    • Dieta. Se ha debatido mucho sobre si la dieta se podría comportar como un factor desencadenante de la enfermedad. Hoy día se sabe que la dieta tiene una pobre influencia sobre la dermatitis y no se recomienda restringir ningún alimento, a menos que se hay demostrado una alergia establecida, lo cual es excepcional y está asociado a casos graves. En menos del 10% es posible demostrar que la dermatitis depende de la alergia alimentaria.
    • Otros.El estrés emocional, conflictos familiares o escolares, pueden comportarse como agravantes. También el uso de tejidos irritantes (lanas, ropa recia), y el sudor pueden desencadenar escozor. Se debe evitar por tanto la calefacción excesiva, las ropas oclusivas o muy aislantes, el ejercicio y los baños calientes durante los brotes.

Síntomas
El signo más constante es el picor de las lesiones cutáneas. La distribución del eczema puede variar con la edad.
En bebés y niños pequeños, el eczema suele localizarse en la cara, la parte externa de los codos y en las rodillas. En los niños mayores y adultos, en cambio, tiende a manifestarse en manos y pies, brazos y en la parte posterior de las rodillas (zonas de pliegues).
  • En la infancia, la cara es la zona que se afecta inicialmente y posteriormente se afectan los pliegues (brazos, rodillas y cuello),  manos y  los pies. En ocasiones aparecen placas rojas en todo el cuerpo. Las lesiones tienden a presentar  exudación de liquido y formación de costras. A edades tempranas los niños suelen llorar bastante de noche y rascarse con las sábanas, almohadas…
  • En los años posteriores las lesiones suelen hacerse más secas y generalmente descamativas, afectando principalmente a los pliegues de delante del codo, detrás de la rodilla, en la cara, cuello y tórax superior. Si bien estas son las localizaciones más frecuentes pueden encontrarse en otras muchas localizaciones.
  • En los adultos se afectan con más frecuencia la cara y las manos.
Debido al rascado las lesiones pueden sobreinfectarse fácilmente.

Diagnóstico
La dermatitis atópica es muy común. Para su diagnóstico suele bastar con un examen físico y la historia médica. En ocasiones el diagnóstico puede incluir:
  • Antecedentes familiares (los niños nacidos de una madre que tiene una enfermedad alérgica son más propensos a desarrollar eczema).
  • Antecedentes personales de alergia o asma.
  • Exámenes de sangre (niveles de IgE)
  • La realización de pruebas alérgicas solo está indicado en casos en los que se demuestre una clara relación entre determinadas sustancias y alimentos con los broes.
  • En casos excepcionales biopsia de piel.

Tratamiento
Lo primero que deben conocer los padres y los pacientes que no existe un tratamiento que de lugar a una curación permanente, sino que el tratamiento debe ir encaminado a prevenir o disminuir la aparición de los brotes con medidas de mantenimiento que puedan emplearse durante largos periodos de tiempo sin producir efectos secundarios y el tratamiento de los brotes. Generalmente la  DA mejora con el tiempo. De este modo la mayor parte de los pacientes que siguen las recomendaciones de cuidado consiguen tener una aceptable calidad de vida. El tratamiento del DA incluye la utilización de cremas hidratantes, corticoides, antibióticos y antihistaminicos. Además de estos tratamientos es importante evitar los factores desencadenantes o agravantes.
  • Cuidados generales de la piel: en general deben emplearse ropas 100% de algodón o algún otro tejido como la seda, evitando las fibras y sintéticos. Las ropas no deben quedar ajustadas, especialmente evitar las costuras. En cuanto a la higiene no es necesario lavar la piel a diario, sino que puede optarse por hacerlo a días alternos y limitarse a las áreas con tendencia a ensuciarse. Nosotros recomendamos baños con agua tibia de unos 10-15 minutos con aceites de baño, que van a conseguir hidratar la piel en profundidad. En cualquier caso debe evitarse el agua excesivamente caliente; los geles deben ser sin jabón.
  • Cremas hidratantes (emolientes): Las cremas emolientes deben aplicársela menos,  inmediatamente después del baño, siendo recomendable más aplicaciones en brotes, invierno, en ambientes secos o calurosos con calefacción… Existen cremas especiales en el mercado que contienen antipruriginosos (como por ejemplo el polidocanol, calamina…) que, además de hidratar, son eficaces para controlar el prurito y pueden emplearse cuando sienta una necesidad imperiosa de rascado.  Las cremas que contienen urea añaden más capacidad emoliente pero si la piel esta agredida, hay gritas…pueden ocasionar picor o escozor
  • Corticoides : Los corticoides son  útiles como agentes antiinflamatorios cuando se aplican en el eczema y en realidad son la  medicación tópica más utilizada para controlar las lesiones de dermatitis atópica. Los corticoides pueden aplicarse en pomadas o ungüentos grasos en las zonas de piel muy seca o en cremas más bien liquidas para las zonas de pliegues cutáneos o cuando las lesiones son muy exudativas, y en lociones para las zonas pilosas. La potencia de los corticoides es muy variada. El corticoide más suave es la hidrocortisona, que puede aplicarse en la cara o en el glúteo sin problema. Se puede aplicar de forma segura incluso si se utiliza por tiempo prolongado, pero en la cara debe utilizarse de forma intermitente. Los corticoides más potentes deben utilizarse solo durante períodos cortos de tiempo. Generalmente los corticoides más potentes deben evitarse en la cara, axilas, ingles ya que pueden producir un adelgazamiento marcado de la piel y otros problemas. Generalmente se recetan diferentes cremas para las diferentes localizaciones y situaciones. Los corticoides deben ser aplicados dos veces al día en los brotes y cuando se llega a su control se debe intentar espaciar su aplicación. Hoy día está aprobada el uso en terapia de mantenimiento del propionato de fluticasona: se emplea dos veces en semana durante largos periodos de tiempo consiguiendo así evitar la aparición de brotes tras dejar el tratamiento. En los casos de eczema severo es necesario tomar corticoides por vía oral o intramuscular, pero generalmente debe realizarse por períodos de tiempo cortos. Tomados de esta manera y bajo control de su dermatólogo son un tratamiento seguro.
  • Inhibidores tópicos de la calcineurina: Son una nueva clase de medicaciones de uso tópico -tacrolimus y pimecrolimus- que modifican la respuesta de los linfocitos involucrados en las lesiones de dermatitis atópica  y que han demostrado ser muy útiles en el tratamiento y control de la dermatitis atópica moderada y severa, estando especialmente indicados en aquellos pacientes que no presentan un control de la enfermedad tras la aplicación de corticoides tópicos. La principal ventaja es que no presentan los efectos secundarios que presentan los corticoides y pueden usarse durante periodos más largos. Su uso está aprobado para tratamiento de brotes o como terapia de mantenimiento (aplicado 1-2 veces en semana).
  • Antibióticos : Como hemos comentado, con frecuencia existe una sobreinfección bacteriana, especialmente el estafilococo aureus, lo cual agrava el eczema y da lugar a áreas de exudación y formación de costras. Por otra parte hoy día se sabe que los pacientes con DA presentan una gran reactividad a estafilococo, de manera que, aun sin que exista sobreinfeccion, las bacterias que están presenta de forma normal en la piel tienen capacidad para agravar el eccema por lo que su uso mejora y controla el eccema. Son útiles los fomentos con permanganato potásico, sulfato de cinc, clorhexdina o  antibióticos tópicos tales como la mupirocina el ácido fusidico. Hay algunas cremas que combinan esos antibioticos con corticoides tópicos. En los casos más extensos administrar antibióticos por vía oral como cefalosporinas,  cloxacilina, amoxicilina o eritromicina.
  • Antihistamínicos : Los antihistamínicos por vía oral reducen el picor de los pacientes con atopia. Los antihistamínicos convencionales como la hidroxicina (atarax) o el polaramine son los más eficaces, pero tienen la desventaja de que pueden ocasionar somnolencia. No obstante podemos utilizar este efecto para emplearlos por la noche o en niños. Los antihistamínicos más modernos como la cetirizina, elastina… también pueden ser útiles sin producir sedación.
  • Inmunosupresores: para casos graves, rebeldes a los tratamientos anteriores y que precisen de brotes continuos de corticoides existen fármacos inmunosupresores que inhiben de forma controlada el sistema inmunitario. Aunque sus efectos secundarios son mayores, su uso puede estar justificado cuando existe necesidad continuada de corticoides sistémicos que presentan también numerosos efectos secundarios.

Pronóstico
No existe cura para la DA. La mayoría de los pacientes mejoran con la edad y llegan incluso a curarse en la adolescencia. En general la mayoría de los pacientes pueden vivir con buena calidad de vida si siguen los recomendaciones.

Prevención
No es posible prevenir la DA como tal. Si se siguen una serie de recomendaciones y pautas de cuidados generales de la piel se puede prevenir o reducir la aparición de brotes. Hoy día no suelen recomendarse dietas restrictivas pues el papel de los alimentos es escaso o nulo y las carencias que pueden ocasionar producen más perjuicio que beneficio.
Esta información se facilita exclusivamente con fines informativos y educativos, no constituye recomendación ni asesoramiento destinado a pacientes y no pretende sustituir el consejo de un dermatólogo profesional. No debe utilizar la información contenida en este sitio web para diagnosticar un problema de salud. Siempre debe consultar a un médico o a otro profesional sanitario para cualquier duda o consulta ya que  cada paciente y cada caso específicos requieren atención personalizada. 
 
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