TERAPIA FOTODINAMICA - Dr. José J. Pereyra │ Dermatólogo Sevilla

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TERAPIA FOTODINÁMICA

La terapia fotodinámica (TFD) consiste en la aplicación de un agente fotosensibilizante, que se acumula selectivamente en el interior de las células que queramos tratar (tumorales por el mayor metabolismo frente a las células sanas); a continuación se precisa la activación de este fotosensibilizante usando luz que se encuentre dentro del espectro de acción de las porfirinas. Dicha fotoactivación ocasiona la producción intracelular de especies reactivas de oxígeno y derivados fototóxicos que desencadenan la muerte selectiva de las células tumorales.
En España, se encuentran autorizados tanto el el 5-metil-aminolevulinato (MAL) como el Alaninolevulinato (ALA) como sensibilizantes para la TPD.

¿Para qué se usa?
En general la TFD con MAL, se considera equiparable a las técnicas convencionales para el tratamiento de carcinomas basocelulares superficiales y nodulares, y de la enfermedad de Bowen, independientemente del tamaño del tumor y del número de lesiones. Además es una técnica relativamente sencilla y bien tolerada.
También se han realizado varios estudios que apuntan su potencial terapéutico en indicaciones no oncológicas entre las que se encuentran el acné, el fotoenvejecimiento, las verrugas virales y la morfea.
No se consideran candidatos para TFD aquellos pacientes con enfermedades genéticas asociadas a fotosensibilidad exagerada, como el xeroderma pigmentoso o el síndrome de Bloom. Tampoco debe usarse este tratamiento en  historia de porfiria, reacciones fotoalérgicas o en alergias conocidas al MAL o sus derivados. Se desaconseja la utilización de la TFD en mujeres embarazadas o en periodo de lactancia materna, debido a que faltan estudios suficientes que demuestren la ausencia de efectos adversos en dichas situaciones.

¿Qué sentiré durante la realización de la técnica?
  • El procedimiento se realiza de forma ambulatoria, en la misma consulta
  • La parte inicial del tratamiento es rápida y sencilla; consiste en la eliminación mecánica de la descamación, costras o hiperqueratosis existente. Este procedimiento no es doloroso.
  • A continuación se procede a aplicar la crema de MAL cubriendo completamente la lesión y un margen de piel adyacente aparentemente sana.
  • La zona a tratar se ocluye con  apósito autoadhesivo. Adicionalmente se debe cubrir dicho apósito con un material opaco para evitar la exposición a la luz ambiental durante unas 3 horas en que debe estar en contacto la lesión con el MAL.
  • Una vez completadas las 3 horas, se limpian los excesos de crema con suero fisiológico. Se proveen gafas oscuras de protección, al paciente y al personal sanitario tratante y se inicia la iluminación de la zona preferiblemente con luz roja
  • El tiempo de iluminación es calculado automáticamente por la lámpara y oscila entre 7-9 minutos. Al completar el tiempo de iluminación se limpia la zona tratada con suero fisiológico y se cubre de nuevo con un apósito opaco, esta vez para prevenir que los restos de la crema reaccionen con la luz ambiental.
Aproximadamente al minuto de iniciar la exposición a la luz, puede comenzar a sentir molestias, en forma de “pinchazos” que puede ser más o menos intenso e función de la patología a tratar, zona y sensibilidad personal al dolor. Para reducir las molestias, el personal de enfermería puede aplicar aire frío o agua fría en la zona a tratar a lo largo de la sesión.

Cuidados pre y post-tratamiento
La crema de MAL debe mantenerse refrigerada. Es aconsejable acudir  a la cita con un lavado suave de la zona. Del mismo modo si la técnica se va a aplicar en la cabeza con un sombrero oscuro.
Tras la sesión se cubrirá la zona con un apósito opaco que evite el contacto con la luz (que podría seguir activando el fotosensibilizante). El apósito se retira a las 24 horas post-tratamiento y en general la zona puede permanecer sin cubrir, a menos que el roce con la ropa incomode al paciente, en cuyo caso se cubrirá con una gasa sin ejercer oclusión. El  área tratada debe mantenerse limpia e iniciar la aplicación de una pomada antibiótica, dos veces al día, hasta que las costras desaparezcan y la herida haya reepitelizado, lo cual tarda entre 10-20 días. NO se deben usar corticoides tópicos, ya que aunque mejoran las molestias postratamiento, retrasan la cicatrización y pueden interferir con la respuesta antitumoral desencadenada por la TFD. Alrededor del 25% de los pacientes acusan sensación de quemadura, ardor y en algunos casos dolor, que suelen tener intensidad leve a moderada y ceden en las primeras 24 horas. Para estos casos es posible utilizar analgésicos, tipo paracetamol o metamizol.

Efectos adversos
El principal efecto indeseable de la TFD es el dolor, tipo ardor o quemazón, que se presenta durante el procedimiento y algunas horas después de finalizado y que en algunas ocasiones puede afectar la adherencia del paciente el tratamiento. Afortunadamente en la mayoría de los casos se logra un adecuado control de dolor con medidas de fácil implementación.
Durante unos días, es normal que aparezca enrojecimiento de la zona y sensación de quemazón, calor… En ocasiones llega a desencadenarse una quemadura con la aparición de costras que, por lo general, desaparecen sin secuelas en el transcurso de unos días.
Esta información se facilita exclusivamente con fines informativos y educativos, no constituye recomendación ni asesoramiento destinado a pacientes y no pretende sustituir el consejo de un dermatólogo profesional. No debe utilizar la información contenida en este sitio web para diagnosticar un problema de salud. Siempre debe consultar a un médico o a otro profesional sanitario para cualquier duda o consulta ya que  cada paciente y cada caso específicos requieren atención personalizada.
 
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